Manon Marlier
El manglar es una zona rica en fauna y flora, situada a lo largo de las costas tropicales. La particularidad de los árboles que lo componen, los manglares, es que son capaces de desarrollarse en aguas ligeramente salinas. Este ecosistema atípico es el escenario de mis prácticas con ULB-Cooperación en Togo.
Gracias a las condiciones especiales que ofrecen, los manglares proporcionan una gama única de «servicios». De hecho, constituyen un lugar ideal para la puesta de huevos, la reproducción y el refugio de peces y otros recursos pesqueros (por ejemplo, cangrejos), son una fuente de madera para calefacción o servicio, así como una fuente de plantas medicinales, y las raíces de los árboles que crecen en ellos sirven de soporte para el cultivo de ostras. También son una zona tampón que absorbe la energía de las olas, limita las inundaciones y la erosión costera y contribuye al secuestro de carbono. Lamentablemente, las presiones antropogénicas que pesan sobre este valioso ecosistema son muy numerosas y se ven acentuadas por el cambio climático.
En el sur de Togo, la región costera está salpicada de manglares a lo largo de las orillas del sistema lagunar (canal de Gbaga, lago Togo). Los bosques de manglares han sido sobreexplotados durante mucho tiempo y hoy en día están muy degradados en algunos lugares, sobreviviendo solo en forma de matas poco densas. En los últimos años, diversas instituciones han puesto en marcha proyectos de sensibilización y reforestación de los manglares, que son cruciales para las numerosas comunidades pesqueras de la región.
El objetivo de mis prácticas es recopilar la mayor cantidad de información posible sobre esta problemática en Togo. La primera etapa consistió en una búsqueda bibliográfica, en la que se recopiló todo el material publicado sobre los manglares togoleses en términos de superficie, biodiversidad y servicios ecosistémicos, así como las investigaciones realizadas por la Universidad de Lomé, los proyectos llevados a cabo por el Gobierno o por ONG, etc. Esta etapa permitió identificar los subtemas que aún carecían de base científica y, por lo tanto, los nuevos temas de investigación necesarios para poner en marcha proyectos pertinentes.
Paralelamente, redacté una encuesta etno-biológica basada en los cuestionarios del profesor Farid Dahdouh-Guebas, docente especialista en manglares (ULB y VUB). El objetivo era conocer el uso concreto que las poblaciones locales hacen de los manglares, la evolución del ecosistema según sus recuerdos, los cambios en curso y sus orígenes, identificar el estado de sus conocimientos sobre el ecosistema, los problemas a los que se enfrentan, sus ideas y necesidades en términos de proyectos, etc.
Una vez allí, acompañada por las ONG locales AHD y Agbo-Zegue, se llevó a cabo la parte práctica: reunirse con las personas afectadas y entrevistar a cerca de 124 aldeanos. Este trabajo de campo también me permitió observar el estado de las diferentes zonas de manglares, ver el resultado de los proyectos de reforestación llevados a cabo en el pasado e identificar las zonas en las que es urgente actuar.
Las perspectivas son múltiples y serán objeto, en particular, de un coloquio científico sobre el tema de los manglares que ULB-Cooperación coorganizará, en el marco de Uni4Coop, en febrero de 2019 en Lomé.
Manon Marlier
Becaria y estudiante de bioingeniería (ciencias y tecnologías medioambientales) en la ULB.
